sábado, 5 de marzo de 2016

Dios o nada

 
 
 
 

La experiencia física de la Cruz es una gracia absolutamente necesaria para crecer en la fe cristiana y una ocasión providencial para configurarnos con Cristo y adentrarnos en las profundidades de lo inefable. Entonces comprendemos que, al traspasar el corazón de
Jesús, la lanza del soldado abrió un gran misterio, pues fue más allá del corazón de Cristo: abrió a Dios, penetró –por decirlo de algún modo– en el centro mismo de la Trinidad.
 
Doy gracias a los misioneros que me hicieron comprender que la Cruz es el centro del mundo, el corazón de la humanidad y el punto de anclaje de nuestra estabilidad. De hecho, en este mundo solo hay un punto sólido que asegure el equilibrio y la consistencia
del hombre. Todo lo demás es inestable, cambiante, efímero e incierto: «Stat Crux, dum volvitur orbis», «solo la cruz permanece en pie, mientras el mundo gira alrededor». El calvario es la cima del mundo, desde donde podemos verlo todo con otros ojos, los ojos de la fe, del amor y del martirio: los ojos de Cristo.
En Ourous nos marcó esa presencia de la cruz, que fue arrancada durante la revolución de Séku Turé y sustituida por la bandera nacional, para volver a ocupar su puesto tras la muerte del dictador. La caída de la cruz significó para los fieles cristianos un sufrimiento indescriptible. En ese momento, el dispensario, la casa de los padres y la de las hermanas del Sagrado Corazón de Versalles, las escuelas y el cementerio ya habían sido confiscados y nacionalizados.

En esta entrevista amplia, variada (autobiográfica y doctrinal; experiencial y conceptual; africana, romana, universal...), sincera, briosa y en tantos momentos cautivadora, el cardenal Sarah aborda con altura y franqueza los grandes temas eclesiales de la actualidad: desde la misión de la Iglesia, la evangelización, la liturgia o la oración, al celibato sacerdotal, las vocaciones, la lucha contra la pobreza o las más candentes cuestiones en torno a la familia y al matrimonio.
 
He leído Dios o nada con gran provecho espiritual, alegría y gratitud. Vuestro testimonio de la Iglesia en África, del sufrimiento durante la época del marxismo en Guinea y de una vida espiritual dinámica, tiene gran importancia para la Iglesia. Es singularmente relevante y profundo lo que afirma acerca de la centralidad de Dios, la celebración de la liturgia y la vida moral de los cristianos. Su valiente respuesta a los planteamientos de la "teoría de género" clarifica una cuestión antropológica fundamental. Benedicto XVI, Papa emérito.
 
Hay un "momento de África" que se está desarrollando en el catolicismo, y el cardenal Robert Sarah es una de sus voces más importantes. Si quiere usted entender las fuerzas que configuran el futuro de la Iglesia, le recomiendo que lea este libro. John Allen, escritor y editor estadounidense.
 
El cardenal Sarah muestra un profundo amor por el Evangelio, el corazón de un pastor para los pobres y una visión clara de los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia en el mundo posmoderno. Es una guía importante para la misión de la nueva evangelización. José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles (California).
 
Robert Sarah nació en Guinea en 1945. Sacerdote desde 1969, en 1979 fue nombrado Arzobispo de Conakri, con 34 años de edad. En 2001 Juan Pablo II lo llamó a la Curia romana, donde desempeñó sucesivamente dos altos cargos. Benedicto XVI lo creó Cardenal en 2010, y en 2014 Francisco lo nombró Prefecto de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los sacramentos.
 
Nicolas Diat es periodista y autor francés.

viernes, 4 de marzo de 2016

José Arregí y el aborto


 
Entrevista a  José Arregí

Arrregí
“las instituciones y movimientos vascos que trabajan por la paz”
¿la paz… contra la vida de seres humanos en su momento de desarrollo intrauterino?
Arregui:
“… intérprete… de las ciencias”
Es el viejo truco de revestir de científico lo que es ideología, como veremos a continuación.
Arregui:
“… nos queda el evangelio”
Pues sí, podríamos hablar de Jesús de Nazaret, que era judío. Y de que los judíos no eran abortistas, a diferencia de los paganos.
Arregui: 
“… en toda la Biblia no se dice nada sobre el aborto…”
El judaísmo es una religión que prohíbe hasta el onanismo ¿A quién quiere engañar?
Arregui:
“… no identifican al embrión con una persona humana”
El embrión humano es un ser humano. Es un ser porque existe. Y es de la especie humana porque su código genético es el del individuo humano y no porcino ni de ninguna otra especie. Y es persona, según define el diccionario. Porque es un individuo de la especie humana, y lo es desde un punto de vista biológico.
Arregui:
“… no lo consideran asesinato”
Asesinar es matar a alguien de forma intencionada. Podemos reescribir el diccionario, pero cambiar las palabras no hace que cambien los hechos.
Y ahora viene lo que ocurre cuando alguien quiere disfrazar de científico lo que es pura ideología para beneficiar a unos en contra de otros.
Arregui:
“los datos científicos impiden afirmar que el cigoto de un día sea un niño (el ADN no basta para ser persona)”
Cualquier biólogo, incluso cualquier bachiller, sabe que esto es falso. Con solo abrir cualquier tratado de Biología, en sus primeros capítulos, sabemos que el ciclo vital de cualquier individuo de cualquier especie, de reproducción sexual, comienza con la fusión de los gametos. Es decir, con la formación del cigoto. El señor Arregi puede estudiarse el tema, o al menos leer, en cualquier tratado de zoología, como el Barnes o en cualquier tratado de Botánica, como el Strasburger. Y documentarse antes de opinar.
Arregí:
“el embrión de 12 días (que puede convertirse en dos, o dos en uno),”
Es cierto que el embrión humano, en sus primeros días, puede desdoblarse para formar dos seres humanos. Nadie puede entender que esto sea argumento válido para matar. O ¿quizás los hermanos gemelos no tienen derecho a vivir? También son personas.
Arregui:
“el de 3 semanas, carente todavía de actividad cerebral, o incluso el de 8 semanas, carente aún de órganos plenamente formados, posean la misma cualidad humana que un feto de cuatro meses o que un niño ya nacido.”
No hace falta ser catedrático de embriología para saber que el desarrollo del ser humano es un continuum desde que se produce el cambio cualitativo con la formación del nuevo individuo en la concepción, comienzo de su ciclo vital. Desde ese momento, ese individuo se alimenta y respira para desarrollarse y cambiar progresivamente su aspecto, expresando los genes que lleva. Esto será así en todas las etapas de su ciclo vital: embrión, feto, neonato, lactante, niño, adolescente, joven, adulto, anciano. Les damos distintos nombres porque los seres humanos necesitamos clasificar, analizar, diferenciar, incluso los procesos dinámicos continuos. A las tres semanas de vida intrauterina ya tenemos un encéfalo diferenciado de la médula espinal. El señor Arregi también, mientras tranquilamente se alimentaba y respiraba, sin hacer nada y sin que esto lo convirtiera en algo distinto de lo que ya era. Por supuesto, los órganos se van formando a lo largo de la vida intrauterina. Y también en nuestra vida extrauterina. Nuestros órganos sexuales se van desarrollando hasta edad juvenil. Nuestro cerebro se va desarrollando hasta la edad adulta. ¿Esto quiere decir que podemos “abortar” a alguien que no haya llegado a la madurez sexual o mental? ¿Alguien piensa que esto es una barbaridad? ¿Podría uno creer que en nombre de la ciencia y del progreso un médico americano de origen irlandés, en pleno siglo XX, promulgaba, no solo la castración eugenésica, sino también matar niños enfermos sin posibilidad de curación hasta los cinco años de edad para que no fueran una carga para sus padres y para la sociedad?  (Robert Foster Kennedy, 1942). ¿Quién y con qué criterio se autootorga la autoridad para investir de cualidad y dignidad humana a un niño cuando ya ha nacido y para quitársela al niño que ha cumplido cuatro meses de vida intrauterina? ¿Será don Dios Arregi?
Arrqgí:
“Podrá llegar a ser niño, pero aún no lo es. Como una bellota podrá convertirse en un frondoso roble, pero no es un roble.”
De nuevo se equivoca desde un punto de vista científico. En la bellota, está el roble en forma embrionaria. Solo necesita alimentarse, a partir de los nutrientes que lleva la bellota y el suelo, humedad, calor y luz del sol, para crecer hasta adquirir el aspecto de ejemplar adulto de roble. De nuevo, remitimos al señor Arregi a cualquier tratado de Botánica, el Strasburger o cualquier otro. Informarse antes de opinar, para no confundir a las gentes con falsedades.
Arregí:
“el 50% de los embriones acaban en abortos de manera "natural" en las 12 primeras semanas”
Es la estrategia de mezclar verdades con falsedades. Muchos seres humanos mueren durante su vida intra o extrauterina. A unos, los matan y a otros no. Que unos seres humanos, ya sean embriones, fetos, niños, adolescentes, adultos o ancianos, mueran por enfermedad o causa natural, no nos da derecho a matar a otros seres humanos, aprovechándonos de que no se pueden defender.
Arregí:
“no pueden exigir que el código penal considere todo aborto como crimen”
Esta es su opinión. Yo puedo opinar que “abortar” o “eutanasiar” o “interrumpir la vida” o “el desarrollo” de los varones de la edad del señor Arregi no debería ser considerado un crimen. Cada cual puede opinar lo que más le conviene. Hay madres que han matado a sus hijos en su primer año de vida extrauterina, algunas por situaciones de dramática desesperación. Otras, como en el caso de Asunta Basterra, matan hijas de mayor edad. ¿Por qué considerarlo como un crimen? ¿Por qué no se otorga a esas madres su derecho a decidir sobre la vida de sus hijos? Hay quienes exigen igualdad de derechos: el derecho a la vida que se niega a los seres humanos abortados.
Arregí:
“Y no deben olvidar que las restricciones legales apenas conseguirán que disminuyan los abortos, pero que solo las ricas podrán abortar con garantías para su propia salud, yéndose al extranjero.”
Quizás se deba empezar por dejar de desinformar a las madres. Dejar de decirles mentiras. Que sepan que, cuando abortan, matan a un ser humano, que es su propio hijo. Y darles todo el apoyo psicológico, social y económico que necesiten. Eso es Cristianismo y eso es Reino de Dios: Servicio y apoyo al débil.
Arregí:
 “El aborto es casi siempre un dilema y a menudo un drama, cuando dos vidas entran en conflicto insoluble. Y es ante todo la propia mujer la que tiene el sagrado derecho y deber de decidir en conciencia. Y a la Iglesia le toca estar a su lado, sea cual fuere su decisión.”
Cuando dos vidas entran en conflicto, el cristiano debe apoyar al débil. Y en este caso, está claro cuál es: el que muere. La mujer no tiene derecho, y mucho menos sagrado, de matar a nadie, y mucho menos a su propio hijo. A la Iglesia le toca estar con la madre y con su hijo. A favor de los dos. Y nunca en contra del más pequeño. Eso es anticristiano y antihumano.

jueves, 3 de marzo de 2016

Diez cosas que debían de tener en cuenta nuestros políticos





 1 Los mandatarios romanos eran elegidos por los ciudadanos, debemos tener en cuenta que el término ciudadano era más restrictivo que en la actualidad, puesto que existía la esclavitud y el machismo. Pero eso sí, nada de herencias ni de puestos nombrados a dedo.., aunque también es verdad, que las puertas giratorias en aquella época todavía no se habían inventado.
2 Los cargos públicos eran gratuitos. Por amor al arte, no como ahora que cobran y mucho. En la república romana nunca se plantearon pagar a sus políticos ni por ir a las asambleas ni por ejercer sus funciones.
3 Desempeñar el gobierno de las magistraturas era concebido como un honor dispensado por el populus romanus a sus elegidos. Su sueldo consistía en el reconocimiento social. Rajoy como Presidente ronda los 6.000€ mensuales .
4  En el sistema republicano existían limitaciones mercantiles para los miembros del conocido Senado (encargados de votar las leyes), todos los negocios privados estaban controlados. Igualito que ahora... Los romanos tampoco crearon los paraísos fiscales
5 Nada de heredar cargos, ni de entrar en el despacho del Congreso como si fuese su casa. Estaba prohibida la elección sucesiva e incluso, en algunos casos, tenían que transcurrir 10 años para volver a optar a la misma magistratura. Además, en el caso de los censores, que entre otras cosas se encargaban de supervisar la moralidad pública, ni siquiera podían ser reelegidos. A más de uno en España se le iba a acabar el chollo.
 Es más, no se permitía acumular magistraturas.
7 Las magistraturas eran colegiadas y sus miembros tenían la facultad recíproca de veto (intercessio). Debían actuar conjuntamente, ponerse todos de acuerdo en lo que iba a ser aprobado
8 Además, como habían prestado juramento ante el pueblo de gestionar conforme a la legalidad, se les podía exigir responsabilidad penal y civil por sus actos, así como también, por los abusos cometidos en el ejercicio de sus funciones. Nosotros, por el contrario, tenemos este maravilloso artículo en nuestra Constitución: “los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones”.
9 Las asambleas del pueblo o comicios incluían a todos los ciudadanos. Los magistrados gobernaban, pero las decisiones importantes las tomaba el pueblo.
10 Les recuerdo a nuestros políticos que en Roma la petición del voto era considerado poco digno. Las dimensiones de la comunidad permitía conocer al candidato e incluso se creaba un consenso previo para elegir a los mejores. Ni ‘amiguismos’ ni populistas, sólo llegaban al poder los más válidos. ¡Viva España!, ay perdón, ¡Viva Roma!

 
 

Cientos de gallegos mueren solos cada año





Fuente : La Voz de Galicia
Cada año cientos de personas mueren solas en sus viviendas en Galicia, una situación que aunque no es exclusiva castiga de forma especial al colectivo de mayores. 121.500 personas de más de 65 años viven solas en la comunidad, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. De ellas, 24.500 han cumplido ya los 85 años o más, y de estas 22.300 son mujeres y solo 2.300 son hombres.
 
En Ferrol y su área de influencia se registran al año entre 120 y 130 muertes judiciales, que incluyen accidentes, suicidios y fallecimientos por enfermedad. En el caso de personas de edad avanzada que viven solas y aparecen muertas en sus domicilios la media anual se sitúa entre 20 y 25, según los datos facilitados por forenses del Imelga. Casi siempre se trata de personas con patologías crónicas que tienen una muerte súbita por una arritmia cardíaca provocada por una gripe o un catarro. Se ven bastantes casos de personas separadas, principalmente hombres, que tras ese trámite sufren un desarraigo y llevan una vida desordenada.
 
¿Qué dice la Biblia acerca del cuidado de nuestros padres ancianos?

La Biblia tiene mucho que decir sobre el cuidado de padres ancianos y otros miembros de la familia que no son capaces de cuidar de sí mismos. La iglesia cristiana primitiva actuó como la agencia de servicios sociales para otros creyentes. Se preocupaban por los pobres, los enfermos, las viudas y los huérfanos que no tenían a nadie más para cuidarlos. Los cristianos que tenían familiares necesitados debían suplir esas necesidades. Por desgracia, cuidar de nuestros padres en su vejez ya no es una obligación que muchos de nosotros estamos dispuestos a aceptar.
Los ancianos pueden verse como cargas en lugar de bendiciones. A veces, cuando nuestros padres necesitan cuidado, somos rápidos para olvidar los sacrificios que ellos hicieron por nosotros. En lugar de llevarlos a nuestras casas — cuando esto es seguro y factible — los ponemos en las comunidades de jubilación o asilos de ancianos, a veces contra su voluntad. Podemos no valorar la sabiduría que han adquirido a través de una larga vida, y podemos desacreditar sus consejos como "obsoletos".

Cuando honramos y cuidamos de nuestros padres, estamos sirviendo a Dios también. La Biblia dice: "Honra a las viudas que en verdad lo son. Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios… porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo." (1 Timoteo 5:3-4, 8).


Estamos viviendo en España una crisis económica y moral ¿Está España condenada?




En España llevamos años asistiendo a diferentes situaciones que muestran el deterioro político, económico y moral que está sufriendo este país, y ya no sólo estamos hablando de una crisis económica en España sino de una crisis de valores generalizada …a la que todos nos hemos acostumbrado, viviéndola con “normalidad” y casi como si fuera un espectáculo televisivo con máxima expectación y que sirve para llenar horas de tertulias, periódicos y contenidos televisivos…
Podemos es un hijo exaltado del proceso antiteológico liberal-socialdemocrata que juega a anular, a adormecer, a prostituir el espíritu con la promesa del bienestar, aparentando un cierto respeto a la religión, pero a condición de relegarla a la privacidad y de ir sobornando a los creyentes con idolatrías diversas (Nueva Era). 

Si Pablo Iglesias fuera presidente, eliminaría la asignatura de Religión, pulverizaría los servicios religiosos de cárceles y hospitales, y se permitiría, por ley, desnudarse en una iglesia profiriendo insultos contra la fe.
Decía Castellani que la historia es como una ruta en espiral hacia el final de los tiempos. Pero yo no me refiero a la consumación de los tiempos, eso nadie sabe cuándo sucederá y en modo alguno le doy a mi análisis tal visión de episodio final, aunque haya una serie de síntomas que puedan hacernos pensar que nos acercamos a él
140.000 cristianos son asesinados cada año en países islámicos o comunistas.
No hay más que acudir a informes como los realizados por la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) o la Comisión para la Libertad Religiosa de Estados Unidos, para comprender que son los cristianos la confesión más perseguida del globo. Estudiosos del tema, se han atrevido a elevar hasta 140.000 la cifra de los cristianos asesinados cada año por motivos religiosos.

AIN radiografía anualmente la persecución por causa de la fe en su "Informe sobre la libertad religiosa en el mundo". El estudio centra su atención sobre los problemas que viven los cristianos en los países islámicos, donde rezar en público, lucir una cruz o celebrar misa son delitos. También señala el deterioro de la situación en las ex-repúblicas soviéticas y en los países comunistas. En total, 60 naciones donde los cristianos son considerados "malditos".

Ni siquiera Turquía, el más abierto de los países de mayoría musulmana y que aspira a ingresar en la Unión Europea, se salva en este análisis. Por ejemplo es imposible para los cristianos acceder a los cargos públicos, tanto civiles como militares.

Este estudio es completado por una lista con los "países de especial preocupación" compuesta por las naciones cuyos gobiernos están implicados o toleran violaciones sistemáticas y graves del derecho universal de libertad de religión o creencia.
Son países de regímenes comunistas o de mayoría islámica.
Hoy en día vemos una pavorosa decadencia moral, el surgimiento del ocultismo, desenfrenadas desviaciones sexuales, impetuosas manifestaciones del ateísmo. Algunos cristianos temen que las hordas del infierno estén sobre nuestra nación estableciendo el reino de las tinieblas de Satanás.
No necesitamos inquietarnos. Isaías nos asegura, “Quebrantó el Señor el bastón de los impíos, el cetro de los señores... ¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones... Mas tu derribado eres hasta el Seol, a lo profundo de la fosa. Se inclinarán hacia ti los que te vean; te contemplarán diciendo: “Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos.” (Isaías 14:5, 12, 15-16).
Si usted desea oír el testimonio de un hombre que fue gobernado por la palabra de Dios escrita, puede encontrarlo en el Salmo 119. David escribe:
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”(v.11). "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.”(v. 105). Por eso estime rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas y aborrecí todo camino de mentira.”(v.128). "Ordena mis pasos con tu palabra y ninguna maldad se enseñoree de mí.”(v.133). “Me regocijo en tu palabra...”(v.162). Todos sabemos los problemas que David experimentó en su vida. Pero aunque este hombre enfrentó tiempos de fallos y confusión, continuamente permitió ser gobernado por la palabra de Dios, y el Señor siempre volvió la vida de David al orden divino. David tropezó pero mantuvo su vida bajo la suprema autoridad de las Escrituras.
Hoy en día nuestra sociedad no tiene nada de esto.  Como resultado, España no tienen una suprema autoridad. Nuestro estado es semejante a una nave a la deriva, sin ningún timón moral.
Pablo nos advierte que en los últimos días: “...Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2 Tesalonicenses 2:11-12). ¿Cuál es la mentira a la cual Pablo se refiere? Es el engaño de que el Anticristo será el libertador de la humanidad. Usted puede preguntarse: “¿Cómo podría un cristiano estar tan engañado que llegue a creer que el Anticristo es el Mesías? Pablo da la razón en el versículo previo: estos creyentes “...no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (v.10).
Esta clase de cristianos ignora la palabra de Dios, descuidando ponerse bajo el gobierno de su autoridad. Por lo tanto, se exponen a toda clase de decepción y son fácilmente llevados por cualquier viento u ola de doctrina. Pienso que los cristianos engañados pueden ser la fuerza que traiga al Anticristo al poder.
 
 

miércoles, 2 de marzo de 2016

Pedro Sánchez propone más laicidad, más aborto y más muerte «digna»

 

Laicidad

Buscaremos un nuevo marco de relación entre Iglesia Católica y Estado, que garantice la laicidad efectiva de este último e impulse una Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia.

Aborto

Garantizaremos de manera plena el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad.

Muerte «digna»

Garantizaremos también que los ciudadanos puedan afrontar con dignidad y de acuerdo con sus decisiones el tramo final de la vida, mediante una Ley de muerte digna.
 
Antes que nada, para aquellos que desean saber si en la Biblia hay algún versículo que, puntualmente, hable sobre el aborto, les dejo este pasaje:
Éxodo, 23:26 No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días.
Cuando Dios dio su ley a Moisés en el monte Sinaí (que no fueron solamente los 10 mandamientos, sino más de 600 preceptos), dio este sobre el aborto. Este pasaje, claro está, habla sobre el aborto “voluntario” (no del aborto “accidental o involuntario”). El pasaje textualmente dice “no habrá mujer que aborte” y (si se cumple esto) “yo completare el número de tus días”, es decir, abortar implica no vivir el tiempo que Dios había determinado: abortar acorta la vida de quien aborta y también del que coparticipa en el aborto. La que toma la decisión de abortar es, en definitiva, la madre, pero casi siempre hay un tercero, que suele ser el esposo o el novio (incluso los padres), apoyando e, incluso, financiando el aborto. Ante los ojos de Dios estas personas son cómplices.

Antes de adentrarnos en todo lo que la Biblia dice acerca del aborto debemos dejar en claro en qué momento comienza la vida.
¿Dónde comienza la vida del ser humano?.

Existen dos posturas:
-la concepción (desde el momento que la mujer queda embarazada); o
-el nacimiento (cuando finalmente sale del vientre con vida, porque muchos bebes nacen muertos);
Aunque muchos defienden la primera posición, la Biblia rebate las dos posiciones. La Biblia enseña que la vida comienza cuando Dios crea el alma y decide mandar ese alma a la tierra:
Jeremías, 1:4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Es de destacar que Dios le dice a Jeremías que lo conoció “antes de que te formase en el vientre” (o sea: antes de la concepción) y “antes de que nacieses” (o sea: antes del nacimiento). O sea: Dios mismo establece que la vida, para El, comienza antes de estos dos momentos o instancias (ni embarazo, ni parto).
Hay abogados que se especializan en encontrar debilidades o “huecos legales” para, a partir de las mismas leyes, hacer injusticia. Esto sucede porque las leyes de los hombres son vulnerables debido a que la mente del hombre es imperfecta y su corazón está corrompido.
Pero la ley de Dios es perfecta y no hay forma de evadirla. No hay forma de encontrarle la “triquiñuela”, para hacerle decir lo que no dice o malversar lo que dice, aunque haya falsos predicadores, falsos maestros y falsos profetas.

Dios es el dador y el origen de la vida misma y su propósito es que la vida se reproduzca en la tierra. El don que Dios tiene para transmitir vida se lo concedió al ser humano mediante la procreación. La procreación es el regalo de Dios, no solo para perpetuar la especie por perpetuarla, sino con el fin de darle sentido a la Creación. Dios creó al hombre para compartir con él.
Juan, 10:10 El ladrón [Satanás] no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
El anterior pasaje no solo se refiere a la salvación del alma y la vida eterna sino también al derecho de vivir aquí, en la tierra.
La sociedad de hoy se encuentra debatiendo un tema que, para los salvajes, por ejemplo, ni siquiera está en discusión. La sociedad de hoy ha desatado una polémica sobre un tema que, para los pueblos llamados “retrógrados”, ni siquiera estuvo o está en el tapete. Hablamos, claro está, de aborto. Ni en las culturas maya y azteca se debatió este tema (ellos no consultaban a sus sabios por esto). Y hoy, en pleno siglo XXI, estamos debatiendo si la mujer tiene el derecho de matar a su hijo. Hay miles de mujeres estériles en todo el mundo que darían  todo por tener un hijo, mientras otras practican el deporte del aborto, como la más sencilla de las soluciones a su irresponsabilidad de acostarse en pecado y para tapar su mancha pretenden matar, agravando pecado sobre pecado.
En la antigua Grecia hubo un hombre llamado Hipócrates, quien estableció lo que se conoce como el “juramento hipocrático”. Este juramento se practica desde la antigua Grecia hasta hoy y consiste en la obligación ética que tiene todo medico de salvar la vida de su prójimo, aun de su propio enemigo. El juramento hipocrático, en suma, consiste en defender la vida a toda costa.
Muchos médicos, sin embargo (que, por suerte, no son todos pero que cada día, tristemente, son mas), pasan por alto este juramento, transformándose en “asesinos de guante blanco” (matarifes, con profesión), practicando abortos en forma clandestina.
El planteamiento de muchas mujeres, hoy, es el siguiente: “como dueña de mi cuerpo, tengo soberanía sobre el mismo y, si a mí me dan ganas de abortar, respétenme porque es mi decisión”. La respuesta seria: haga lo que usted quiera con su cuerpo, pero no con el cuerpo del ser que tiene dentro, que tiene vida, autonomía y soberanía propia.
La sociedad de hoy (que se da a si misma leyes que permiten que se maten personas “hasta 12 semanas de gestación” - el limite podía haber sido 9 o 14 semanas, que importa), es la misma sociedad que se horroriza cuando lee que, en la antigüedad, los espartanos mataban a los niños deformes, no aptos para la guerra. La espartana, era una sociedad altamente militarizada, cuya principal actividad era precisamente la guerra. Yo me pregunto ¿cuál es la diferencia?. La diferencia es que por lo menos los espartanos mataban a los niños deformes y con un motivo puntual (equivocado, por cierto), que en realidad es más lógico que matar hoy a niños (sanos, incluso) solo para que la mujer “se sienta dueña de su cuerpo” (y después nos reímos de los espartanos).
La misma mujer que, en occidente y frente a un ordenador - leyendo las noticias en Yahoo - se indigna por “la falta de libertad que sufren las mujeres en los países musulmanes” (y es cierto), es la misma mujer que, luego, va y mata una persona (al practicarse un aborto) y camina tranquila, con la “conciencia cauterizada”, solo porque es “legal” (porque una ley lo permite).
La mujer está queriendo utilizar como una razón, como un justificativo para el aborto, la violación sexual. ¿Qué hay de la mujer violada?, dicen.
El mandamiento de Dios es no fornicar. Pero hoy los propios padres dan preservativos a los hijos para evitar el embarazo. Luego la chica queda embarazada y por temor a sus padres o por asumirse incapaz de criar un hijo, aborta. A veces hasta el mismo novio le advierte que si no aborta el bebe, la abandona.
El aborto es una maldición para los pueblos. Hoy en día se calcula que se practican en el mundo alrededor de 80.000.000 (ochenta millones) de abortos anuales (casi 2 veces la población de Argentina). El aborto se ha convertido en una industria bastante rentable por cierto. Hay mucha gente que vive del aborto.
El aborto era un remedio para casos excepcionales. En las sociedades antiguas, se veía le aborto como una desgracia o un accidente, como la solución forzada para salvar la vida de la madre. En la actualidad, es de aceptación generalizada que, en un caso de extrema necesidad, donde corra peligro la vida de ambos, la prioridad es salvar la vida de la madre.
¿Podremos encontrar esta idea en la Biblia?. Una explicación rabínica muy antigua se basa en el siguiente pasaje:
Deuteronomio, 22:6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos. 22:7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
Si respecto de un ave, Dios le da la prioridad de vida a la hembra, a la madre (y a quien respetare esto le irá bien y se alargara su vida en la tierra), cuanto más en el caso de un ser humano. El principio de interpretación de la Biblia aplicado aquí es el de “interpretación bíblica por deducción”.
La madre puede llegar a tener otros hijos y, con el tiempo, sanar la herida en el corazón que le produjo la perdida de ese hijo. Si sobrevive el niño y no la madre, ese pequeño no podrá ser amado ni educado por una madre. Por supuesto que una madre puede morir en un parto. De lo que estamos hablando es cuando se llegue a una situación en donde haya que elegir a quien salvar (donde no sea posible salvar a los dos).
 La ventaja que tiene la Biblia sobre cualquier ley humana es que sus valores son justos, eternos y perfectos. Los preceptos de Dios no se circunscriben al tiempo, al espacio, a la moda o al gusto de los pueblos. La iglesia (nosotros) vivimos bajo la ley de Dios. Claro está que también debemos respetar las leyes civiles y a las autoridades gubernamentales de turno, pero cuando un parlamento sanciona una ley que está en clara contraposición con la Palabra de Dios, lo que impera para nosotros es el “derecho bíblico”.
Hechos, 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
http://escudriniandolabiblia.blogspot.com.es/2014/05/que-es-bueno-y-que-es-malo-en-nuestra.html

 

martes, 1 de marzo de 2016

Felicidades D. Rosendo Yañez


 
Todavía conservo en el corazón el recuerdo del primer párroco con el que me bauticé e hice mi primera comunión iniciándome en la fe. Don David. Ahora tengo  la ocasión de encontrarme en mi Camino con D. Rosendo.
D. Rosendo consigue  en su tiempo cada domingo con sus predicaciones cambiar el corazón y la vida de muchas personas, porque es  capaz de hacernos sentir el amor misericordioso del Señor. Urge también en nuestro tiempo un anuncio y un testimonio similar de la verdad del Amor: «Deus caritas est» (1 Jn 4, 8). Con la Palabra y con los Sacramentos de  Jesús.
Culto, inteligente, bien preparado y, sobre todo, buena persona. Transmite bondad y, con su franca sonrisa de mocetón alto nos  cautiva. Siempre tiene una palabra amable para cada uno de sus feligreses.
De las muchas cosas que trasmite  D. Rosendo, la más importante para mí es la paz. Es un hombre seducido por la mirada del Señor, y lo demuestra en cada gesto, en cada hecho y en cada palabra.
A todos nos gusta conocer y acercarnos a gente buena y D. Rosendo lo es.
Ha dedicado toda su existencia a servir a Dios y a sus feligreses. No lo ha hecho por dinero, por ocupar puestos de honor, sino por amor generoso, por servir al Reino de Dios.
En la actualidad, como en los tiempos difíciles del Cura de Ars, es preciso que los sacerdotes, con su vida y obras, se distingan por un vigoroso testimonio evangélico. Pablo VI ha observado oportunamente: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio”
El Reino de Dios avanzará si disponemos de sacerdotes santos como D. Rosendo, pero santos de verdad, no sólo rezadores. Santos de esos que defienden al débil, aman a Jesús Eucaristía, quieren a todos y saben sacrificarse por ellos, y no se contentan con buenas palabras, sino que evangelizan al cien por cien.
Padre Rosendo,  debe de saber que en Canido le queremos  y su vida nos interesa. Es por eso que oramos por usted, clamando al Dios omnipotente que le guarde, que en todos sus asuntos le proteja. Le pido a Dios que le dé serenidad y le cobije con su luz.
Señor dale a D. Rosendo paz, muéstrale que no lo has abandonado, que para él hay un propósito especial y para una misión tú lo has llamado. Derrama en él tu Espíritu divino, rodéalo de ángeles que en todos sus caminos peleen por él la cruel batalla de esta  vida. Que tu poder sane toda enfermedad, toda herida aún abierta del pasado. Sana su cuerpo, sana su alma, sana su mente, da a D. Rosendo una inesperada bendición que le muestre el Dios soberano que tú eres.
Haz que la caridad de nuestros Pastor anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.
            Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial
José Carlos Enríquez Díaz