martes, 12 de junio de 2018

El crucifijo no es un objeto, sino la llamada al amor de Jesús.


 
 
¿Es el ateísmo de Pedro Sánchez una experiencia cristiana de Dios.?
El verdadero ateo no es el hombre que niega a Dios, al sujeto, sino el hombre para el cual los atributos de la divinidad, tales como el amor, la sabiduría y la justicia, no son nada. Y la negación del sujeto no implica, ni mucho menos, la negación de los atributos.
El secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, tuiteó ayer que el permiso dado por el Gobierno para atracar en Valencia y acoger a los inmigrantes a bordo del Aquarius «es un buen gesto de solidaridad de España que nos alegra.
“La cruz cristiana no es un objeto de la casa o un ornamento para llevar, sino que la cruz cristiana es un recordatorio del amor con el cuál Jesús se ha sacrificado para salvar a la humanidad del mal y del pecado.”
Dios también protegió a los extranjeros y a los refugiados, un ejemplo lo podemos encontrar en el libro de Rut. Incluso el mismísimo Jesús, cuando niño, junto a sus padres llegó a Egipto como un refugiado más que huía de la persecución, de la intolerancia...
 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13).
Hoy hay leyes, normas y marcos injustos para los inmigrantes en España. No hay igualdad de trato, no hay respeto al diferente... Ser cristiano es vivir en compromiso. Sin hacer justicia y sin amar al prójimo tendiéndole una mano de ayuda es imposible cualquier tipo de ritual.
Amaras al señor tu Dios con todo  tu corazón con toda a tu alma , con todas  tus fuerzas y con todo o tu espíritu, y a tu prójimo coma a ti mismo . Jesús añade  “haz esto y vivirás”  pero el insiste: ¿quien es  mí prójimo? Jesús responde con aquella narración de aquel samaritano solidario y luego repite haz tú lo mismo.
Quien cree en Jesús, no puede prescindir de El en su entrega al prójimo. No es que la fe sustituya al prójimo por Cristo, sino que hace vivir la entrega al prójimo  en la profundidad y ultimidad sobrenaturales, como la vivió Cristo.
“El que ama conoce a Dios porque Dios es amor. ( 1 Jn 4, 7-8) Creado a imagen y semejanza de Dios el hombre es también imagen viviente, y en el amor encuentra la plenitud de su vida.
Cuando el ateo se compromete seria y profundamente en la vida humana, es inevitable que toda su inquietud sea una intensa “agonía” religiosa. La afirmación de Unamuno resulta entonces paradójicamente cierta: Los verdaderos ateos están locamente enamorados de Dios”
Todo lo que no sea un cambio interno en el corazón del ser humano como resultado de su fe en Cristo, fe fundada en la sola palabra de Dios, no se formaran iglesias vivientes en Cristo por otros medios. Y en eso estamos todos en camino. Debemos evangelizar la cultura, sus valores y no vivir los valores antibíblicos tan cercanos a los que no tienen esperanza.
No estamos acostumbrados a que lo religioso se convierta en político. No estamos acostumbrados a que el cristianismo moleste a los poderosos de nuestro tiempo, bien sean políticos empresarios, acumuladores de bienes.
No debemos de olvidar que el proceso contra Jesús se convirtió en un proceso político.
Por eso entre mofas y escarnios, lo nombraron Rey. Rey falso e inútil. No hubo ninguna posibilidad de salvación para Él, a pesar de los esfuerzos de Pilatos: un hombre que quiso salvar a Jesús. Pilatos fue un hombre que se atormentó ante el proceso y, finalmente, tuvo que ceder ante las presiones de la turba y de los religiosos.
Me pregunto: ¿Existen hoy Pilatos en relación con el cristianismo? No. No es necesario. Es una figura obsoleta para el cristianismo de hoy.
Nosotros no molestamos ni a los políticos ni a los poderosos de la tierra. Se puede acumular sin que el grito de los cristianos por la justicia desgarre la tierra. Se puede marginar a más de  la mitad de la humanidad, sin que aclamemos por los débiles y quebrantados.
José Carlos Enríquez Díaz
 

domingo, 10 de junio de 2018

Lo que más debe preocuparnos no son las vocaciones, sino el testimonio.


 
 
El Papa Francisco lamentó que en la sociedad actual los excluidos ya ni siquiera sean explotados sino desechados y se conviertan en “sobrantes” marginados de todo sistema.
“Ustedes son las mismas manos de Jesús en el mundo, su testimonio ayuda a cambiar el curso de la vida de muchas personas, de muchas familias y muchas comunidades, su testimonio puede cambiar el curso de su propio corazón”, añadió.
En este sistema, no importa la vida y las necesidades de los trabajadores, sino el rendimiento del sistema económico... El trabajador se le utiliza al servicio del dinero...
Es bueno para el sistema que crezcan los parados... Así la mano de obra puede resultar más barata...
Escribió Unamuno una y otra vez, “Sólo existen los intereses económicos de los terratenientes, los industriales y los propietarios de la deuda pública. Quienes invocan los altos deberes para con la patria no hacen más que defender los privilegios de los capitalistas. Derramar la sangre en defensa de la nación es dar la vida para que engorden los cínicos y los explotadores.”
Pues bien, dicho todo esto, me viene a la cabeza una pregunta que no puedo evitar. ¿Cómo se explica que el partido político más cercano a la Iglesia (el PP) sea el partido que ha sido más corrupto.
Que no se nos olvide tampoco que Cristina Cifuentes apoyó la ley de plazos del aborto. Lo ha dicho públicamente, expresamente, orgullosamente. Hazte Oír se lo ha recordado a los madrileños con un autobús y unas vallas publicitarias.
Si alguien apoya una ley de plazos es porque le parece bien que se aborte así, sin más y  a discreción. Si alguien apoya una ley de plazos es porque cree que el hijo que muere durante ese tiempo no tiene derecho a la vida.
¿Qué explicación tiene el hecho de que los partidos políticos de la izquierda sean los  que más acaloradamente defiendan los derechos de los más desfavorecidos, los parados, los pobres, los inmigrantes...? Recordemos que numerosos medios internacionales  en el mes de febrero se hicieron eco del reconocimiento del Ministro del Interior de que la Guardia Civil disparó pelotas de goma en el mar a los inmigrantes que intentaban cruzar la frontera a nado.  En el incidente fallecieron al menos once personas.
Muchos  de estos inmigrantes fallecen en el desierto, acosados por el calor y la sed, o caen en redes de tráfico de personas, que aprovechan la porosidad de las fronteras y la dificultad de controlar el desierto.
Un informe divulgado en 2016 por 4mi, filial del Consejo Danés para los Refugiados, advirtió de que el desierto se cobra más vidas de migrantes que el mar, según los testimonios de los supervivientes.
Jesús inició un mensaje y camino de liberación al servicio de unos marginados que eran como los actuales.
Entre fugitivos, perseguidos, ha crecido Jesús, en las fronteras de la cárcel. Allí tenemos que buscarle y encontrarle.
El Papa Francisco nos ha dicho también que estamos ante un gran "éxodo bíblico", multiplicado estos últimos días por la llegada de sirios, iraquíes, afganos... que escapan del terror de sus países... Muchos de ellos son los mejor formados, hombres y mujeres de gran cultura. Ellos podrían ofrecer la mayor riqueza a nuestros países, incluso hablando en sentido egoísta. Pero no queremos recibirles.
Al decir estas cosas  me interesa reflexionar sobre un tema que me parece de gran interés: ¿qué importancia tiene en mi vida el "Evangelio"? El día que cada uno de nosotros comencemos a poner en claro esta pregunta, seguramente comenzaremos también a darnos cuenta por qué las relaciones entre la  religión y la corrupción nos resultan tan complejas y confusas.
Dios no está contento cuando los cristianos nos centramos solamente en la preocupación cúltica, abandonando a los necesitados. Estos temas deben estar al mismo nivel que la evangelización. Debemos ver la acción social con una visión más amplia, extensa y comprometida. Sólo si nos dejamos evangelizar por los pobres podremos ser cristianos. No se trata de ayudarles de un modo "superior", con una limosna "piadosa"  para justificarnos a nosotros mismos, sino de ver en ellos el rostro de Dios.
Creo que lo que Jesús quiere evitar es el ritual vacío de compromiso con el Prójimo.
Jesús nos dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.
No olvidemos tampoco que en la parábola del buen samaritano, el texto condena al sacerdote que consideró más importante seguir hacia su ritual que el pararse y mancharse las manos con el herido, apaleado y dejado tirado al lado del camino.
Cuando dejamos todo esto de lado y no encarnamos el evangelio en nuestras vidas, sino que más bien nos dedicamos a defender la ideología o ideologías que satisfacen nuestras maneras de pensar, deberíamos plantearnos si realmente estamos sirviendo a Dios o al dinero.
José Carlos Enríquez Díaz

miércoles, 6 de junio de 2018

Rajoy nos domina con el miedo


Según algunos medios de comunicación parece que el  gobierno ha filtrado un informe  para sembrar el miedo a las consecuencias económicas de la moción de censura presentada por Pedro Sánchez. El título del informe es "Impacto macroeconómico de la incertidumbre política generada por la moción de censura"
El arma más poderosa que tiene un gobernante no es la fuerza. No es la represión, el castigo ni la guerra. Esas artes son de otros tiempos, de otras épocas. Hoy en día los gobernantes prefieren no llegar hasta esos extremos para controlar y someter a sus ciudadanos. Hoy en día ya no es necesario.
No es preciso  porque han descubierto que, a la hora de gestionar una población, no es necesaria la fuerza si se sabe bien cómo amenazar a los ciudadanos. Debido al miedo transmitido con una amenaza, las personas obedecerán como si les hubieran atacado o torturado.
La realidad del miedo no es tan solo lo que puede significar, sino el daño que puede hacer en nosotros. Vivir lleno de miedos puede paralizar todos los planes de Dios con nosotros. La Sagrada Escritura (La Biblia) nos alienta diciendo: "Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio." 2 Timoteo 1:7.
El miedo encoge, anestesia, creaando una sociedad conformista, que impide la irrupción de un movimiento colectivo para defender los derechos de los pobres y marginados. Al ir cada uno a lo suyo, se extiende una pandemia de individualismo, insolidaridad y egoísmo. La norma predominante es "sálvese quien pueda".
Pues bien, en medio del gran miedo se nos dice que recobremos el ánimo, que no dejemos que se nos vaya el “alma”, que no nos abajemos y arrastremos. El hombre (hombre-mujer) es un ser que eleva la cabeza y vive de esperanza.
Muchos de los que hoy hablan de crisis... nos quieren meter miedo, para aprovecharse de nosotros. Generan crisis artificiales, las suyas, para así tenernos sometidos... Las grandes crisis no vienen de los pobres (los sufrientes de siempre), sino de los que quieren aprovecharse de los demás... Muchas crisis son artificiales, creadas por y para el interés de individuos o grupos concretos... para aprovecharse de ellas.
Rajoy juraba su cargo ante un crucifijo y una Biblia, pero Rajoy parece que no sabe lo que dice la Biblia sobre el capitalismo. El diccionario define el capitalismo como "un sistema económico, caracterizado por la propiedad privada o corporativa de bienes capitales, por inversiones que están determinadas por decisiones particulares, y por precios, producción, y la distribución de bienes que están determinados principalmente por la competencia en el mercado libre." Isaías 3,14: dice: "Vosotros habéis incendiado la viña, lo robado al pobre lo tenéis en vuestras casas. Pero ¿qué os importa? Machacáis a mi pueblo y moléis el rostro de los pobres"
Jesús dice de un modo taxativo ¡no juréis! Mt 5,17-3
Dios no está ahí para avalar los juramentos, sino que tiene valor en sí mismo, por encima de ese tipo de palabras sagradas. La verdad religiosa del hombre se sitúa en el plano de la vida profana, sin necesidad de introducir una palabra religiosa (de juramento) para ratificar por ella las relaciones humanas.
La reforma laboral del gobierno de Rajoy es la culminación  de un saqueo a los trabajadores de este país, acompañado también de un saqueo ideológico para que todos creamos que esas medidas son necesarias y que no hay otras.
Todas las medidas tomadas por el gobierno de Rajoy cargan sobre los más débiles, y a favor de los más fuertes y poderosos como la reforma laboral, que permite al empresario manejar a su antojo a sus empleados. Estas medidas han hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Mientras nos mandaban apretar el cinturón ellos prosperaban…
La Biblia  habla mucho sobre cuestiones económicas. Por ejemplo, secciones enteras del libro de Proverbios y muchas de las parábolas de Jesús, tratan sobre asuntos económicos. Pues bien, aprendamos cuál debe ser nuestra actitud hacia la riqueza y cómo debe manejar un cristiano sus finanzas. El Reino de Dios es Justicia, es decir, liberación de los marginados y oprimidos. Superar el miedo en medio de un mundo que se derrumba, eso es creer en Dios.
 

lunes, 2 de abril de 2018

Carta A Couce Pereiro


En respuesta a su artículo publicado en La Voz de Galicia.

Cuando los militantes políticos se hacen la guerra entre ellos no hay testimonio. Todo lo que sea hacer comentarios en público sobre los problemas del partido sólo genera incertidumbre.
Visto lo visto muchos ciudadanos a la hora de votar dirán: Que se pongan de acuerdo y luego veremos… es casi habitual que en todos los partidos políticos  haya egoísmo, celos, envidias, divisiones, y esto lleva a hablar mal unos de otros. Estas personas se llaman ‘cizañeras’: siembran cizaña, dividen. Y allí las divisiones empiezan con la lengua. Por envidia, celos y también cerrazón. Hablar mal es así: manchar al otro. ¡El que habla mal, ensucia! ¡Destruye! Destruye la fama, destruye la vida y muchas veces  – ¡muchas veces!-  sin motivo, contra la verdad. San Felipe Neri  a una mujer que había hablado mal, como penitencia, le dice que desplume una gallina, que esparza las plumas por el barrio y que luego vaya a recogerlas. “¡No es posible!” – exclama la mujer-. Así es hablar mal públicamente de los que deberían ser compañeros de partido. Y no hace falta ir al psicólogo para saber que cuando uno denigra al otro es porque él mismo no puede crecer y necesita humillar al otro para sentirse alguien.
Recordemos las Palabras de nuestro fundador: “Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas, ni para recrearos con su grandeza y con espíritu de justicia que les anima, sino para difundirlas, para llevarlas a todas partes, para hacer que penetren en los cerebros de los muchos asalariados que todavía no las profesan”. Y sobre la propaganda del partido Continua diciendo: “El progreso de las ideas depende mucho de las condiciones sociales, pero también de saber propagarlas y de la forma en que la propaganda se haga”
"Los trapos sucios se lavan en casa" era una consigna de nuestros abuelos que no pocos siguen considerando un principio indiscutible. Pero los tiempos han cambiado: el acceso irrestricto a la opinión pública que una inmensa mayoría tiene ahora gracias a la tecnología deja un poco en ridículo esa pretensión ancestral. Vivimos sumergidos en un ámbito público que tiene las características propias de un reality show. Si como usted afirma se ha hecho trampa en la asamblea, hay unas palabras de Jesús en los Evangelios que pueden servir hasta para quienes no tienen fe: "No hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz". Si atendemos a esta sabiduría, ¿seremos capaces de pensar que los trapos sucios solo se lavan en casa? Máxime si tenemos en cuenta que cualquier organización tiene una responsabilidad por el comportamiento público de sus integrantes porque su conducta construye o deteriora el ámbito social en el que participan.
José Carlos Enríquez Díaz

sábado, 31 de marzo de 2018

Carta abierta de un cura a la ministra Cospedal sobre banderas a media asta


 
No te puedes imaginar la indignación que me produce cuando veo a los legionarios con la imagen del Cristo yacente.
¿Por qué tanta manipulación de la fe en el Dios de Jesús? ¿Por qué tanta hipocresía, tanta maldad y crueldad disfrazada? Has decretado de nuevo que el Viernes Santo las banderas ondeen a media asta en los cuarteles por la muerte de Cristo ¿A quién pretendes engañar, comprar o vender? ¿O pretendes autoengañarte?
Entiendo perfectamente que esta decisión le siente mal a algunas personas amparándose en que el Estado es aconfesional, y llevan razón, pero yo quiero hacer un planteamiento desde la propia vida de Jesús de Nazaret que, como bien sabrás, se recoge en los Evangelios. Y no lo digo con ironía, sino como algo obvio que con el paso de los siglos ha quedado sepultado por los poderosos de este mundo, esos poderosos que condenaron a Jesús a muerte, como a tantos otros que han luchado por un mundo más humano. No te olvides que los ejecutores fueron los militares romanos.
No te puedes imaginar la indignación que me produce cuando veo a los legionarios con la imagen del Cristo yacente. Me parece blasfemo verlo con los fusiles, con ese exhibicionismo corporal. Desde la fe es una aberración. Me decía un amigo con tono de sarcasmo: "Sólo falta que le pongan a la imagen de Jesús unas pistolas". Le dije a continuación: "No des ideas".
Tú, María Dolores, defiendes unas políticas que chocan frontalmente con los Evangelios, con lo que Jesús vivió, porque sería bueno que todos tuviéramos claro el motivo de la muerte de Jesús y respondiéramos a la pregunta de por qué Jesús murió, por qué fue crucificado.
Él no buscó la muerte, la aceptó por el pueblo porque no quiso huir ni esconderse. Fue capturado, detenido, encerrado en una cárcel, torturado y condenado a muerte por los poderes políticos, económicos, militares y religiosos. Sí, fue un delincuente, un antisistema que se enfrentó a los enriquecidos porque quiso ser Buena Noticia (Evangelio) para los empobrecidos, para dar la libertad a los cautivos y desobedeció las leyes políticas y religiosas para poner en el centro de la historia al ser humano y su dignidad denunciando a los que ostentaban el poder. Por eso la afirmación: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros, el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor". 
Los poderes económico, político, religioso y militar no aceptaron que una persona abriera el pensamiento y la conciencia de su pueblo para liberarse de los yugos y las cadenas. Sobre todo, cuando Jesús quería que el pueblo fuera protagonista de su propia liberación. Quiso que la sumisión, la resignación y la legitimación se transformaran en libertad, solidaridad, paz, reconciliación, igualdad, fraternidad y amor. Y todo esto desde una actitud de desobediencia social y religiosa.
El sistema reaccionó, y como a tantos otros de la historia –humanistas, agnósticos, ateos, aquellos que han luchado por ese mundo que soñamos– lo asesinó en un juicio sumarísimo. Fueron los defensores del orden social quienes lo mataron.
Mira, María Dolores, Jesús sigue siendo crucificado en los refugiados, esos que vienen huyendo de las guerras y el hambre. Les ponéis alambradas e impedís los rescates humanitarios ¡Ni siquiera habéis acogido a los 17.000 que os comprometisteis! Jesús sigue siendo crucificado en los inmigrantes, esos que encerráis en los CIEs, y presumís con orgullo de las expulsiones. Jesús sigue muriendo en la violencia contra las mujeres y, en cambio, despotricasteis contra las movilizaciones del 8 de marzo. Por cierto, me encantó la postura del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, apoyando esta movilización y diciendo que María iría a las manifestaciones.
Jesús sigue siendo crucificado en los parados, en los trabajadores precarios, en las personas explotadas y oprimidas, en los mayores que no tienen una pensión digna, en los que no tienen ayuda en dependencia que les permita una vida en calidad, en las familias desahuciadas, en los que mueren por causa de cualquier tipo de violencia, en los que son despedidos de sus puestos de trabajo por pedir sus derechos….
Sé que es muy fácil comprar la voluntad y el silencio de obispos y sacerdotes: por eso el silencio ante estos contrasentidos, ya que sólo hace falta dinero y el cobijo del poder. El Cardenal Rouco Valera os lo puso fácil.
Pero tienes que saber que gestos como el de ondear la bandera a media asta en los cuarteles militares (te vuelvo a recordar la incompatibilidad entre la fe y lo militar, y, de paso, se lo recuerdo a los curas castrenses que bendicen armas y tropas para matar) sólo sirve para aumentar la hipocresía y el cinismo. Esa hipocresía y cinismo que se extiende a los que defendéis la política al servicio de los poderosos y que ellos os pagan a cambio con puestos en grandes multinacionales o negocios. No te quiero decir nada de lo incompatible que es con la corrupción.
Te pido un favor: no vuelvas tú o quien te sustituya a mandar una circular pidiendo un luto que es despreciativo para Jesús, porque el luto se encuentra en los que se ahogan en el Mediterráneo o están sepultados bajos los escombros por las bombas o muertos por armas que tu Gobierno vende, entre otros. No lo vuelvas a hacer por honestidad. ¿Os queda algo de honestidad? Confío en que algún día se recupere la honestidad y el servicio a la ciudadanía desde la perspectiva de los Derechos Humanos.
https://www.eldiario.es/murcia/murcia_y_aparte/Carta-Defensa-Maria-Dolores-Cospedal_6_755284479.html

lunes, 26 de marzo de 2018

¿Qué corrompe más el poder o la militancia en un partido?

La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.

Uno de los mayores problemas que tiene la política es la existencia de los llamados “trepas”, esas personas sin ideas ni escrúpulos cuyo único objetivo es medrar dentro de su organización política para alcanzar una mejor posición y más notoriedad pública, pero sobre todo para poder lograr un escaño  y un sueldo público como colofón.  Salir en las portadas  y en las televisiones no está nunca de más, y desde luego su ego hay que regarlo todos los días como a una planta trepadora, pero esto es secundario. La verdadera aspiración de un trepa es vivir del cuento sin pegar un palo al agua.
Si la existencia de los  trepas ya es perjudicial para la política, más grave aún es la aceptación de este comportamiento por parte de los ciudadanos como algo natural
Para lograr su objetivo el trepa hará lo que haga falta: cambiará de chaqueta las veces que sean necesarias, traicionará a sus compañeros por la espalda, dirá una cosa y hará la contraria. Y todo ello lo justificará con cualquier excusa barata bien aderezada de tópicos, frases hechas y demás ocurrencias sin sustancia política pero de gran tirada en el mercado de la “comunicación política” o como quieran llamar al circo barato en el que han convertido el espacio de información política. Porque si la existencia de este tipo de personajillos ya es perjudicial para la política, más grave aún es la aceptación de este comportamiento por parte de los ciudadanos como algo natural.
La senda que conduce a la corrupción y al abuso de poder se inicia muchas veces cuando un ciudadano decide militar en un partido político, en algunos casos con buena fe, con deseos de ayudar, pero ignorando que penetra en un espacio peligroso, regido por leyes y reglas profundamente antidemocráticas y escasamente éticas, incompatibles con la dignidad humana y el verdadero progreso.
Los fundadores de la democracia lo tenían claro y rechazaban los partidos políticos porque los consideraban poco menos que organizaciones mafiosas e incapaces de anteponer el bien común a sus propios intereses. Así pensaban Robespierre, Dantón y casi todos los teóricos y revolucionarios franceses de finales del XVIII. El rechazo a los partidos todavía era más intenso en Jefferson y casi la totalidad de los fundadores de la primera gran democracia del mundo: los Estados Unidos de América, conscientes de que los partidos políticos ponían en peligro el sistema porque tendían a apoderarse del Estado, a monopolizar el poder y a someter a los ciudadanos.

Cuando entras como militante en un partido te das de lleno con un mundo siniestro donde los valores están trastocados. Allí no se hace carrera sirviendo a la verdad y a la propia conciencia, sino sometiéndose a los criterios y deseos del líder. Cuando cometes un error, alguien te dice al oído: "mejor olvídalo porque no te conviene que se sepa y si se publica perjudicaría al partido". Así nacen los grandes cánceres internos que convierten a los partidos en auténticas escuelas de gregarios mediocres sometidos y, en algunos casos, de déspotas, corruptos y hasta delincuentes. Siempre hay alguien en el partido que te dice que "la ropa sucia se lava en casa", mientras que otros proclaman ideas tan antidemocráticas como aquella de que "el fin justifica los medios", que "en política vale todo" o que "al enemigo ni agua". Cuando los partidos han llegado a implicarse en demasiadas irregularidades y corrupciones, las élites empiezan a desconfiar de todos los que permanecen limpios y les obligan a participar directamente en el festival de los despropósitos y arbitrariedades. Implicar a todos es un método que genera seguridad en el colectivo porque, de algún modo, garantiza el silencio. Es el mismo método que utilizaba Al Capone cuando obligaba a sus más cercanos colaboradores a cometer crímenes con sus propias manos, asegurándose así su lealtad y silencio.
Valores democráticos como la igualdad, la verdad, la limpieza y la Justicia saltan por los aires porque los militantes, después de tanto tiempo pegando carteles y sometidos a las privaciones de la lucha partidista, se consideran con derecho a ser los privilegiados y a ser compensados. Más que demócratas auténticos, los que llegan al poder suelen ser peligrosos verticalistas totalitarios, ansiosos de poder, ávidos de privilegios y perfectamente entrenados para imponer su voluntad a los demás, casi todos ellos ya corrompidos por haber suprimido previamente la verdad, la libertad, la transparencia y el debate de sus respectivas vidas de militantes.

La verdad interna de los partidos es impresentable y amarga, pero irrefutable: si un militante decidiera votar en conciencia, decir la verdad en los debates internos, apoyar al que tenga razón, respetar la soberanía de los ciudadanos y defender la verdadera democracia y los valores, su carrera política quedaría liquidada en un instante.

Algunos políticos protestan cuando algunos pensadores y ciudadanos afirman, generalizando, que los políticos son corruptos, pero no tienen razón porque, aunque ellos no hayan caído en la corrupción, son cómplices activos y cobardes de muchos de sus compañeros de filas que sí son corruptos o que se han enriquecido sin justificación. El no denunciarlos, el permanecer en el partido sin abandonarlo, conscientes de que esos comportamientos colisionan con la decencia y la democracia verdadera, les hace también a ellos corruptos y enemigos de la democracia.
 

domingo, 25 de marzo de 2018

Pedro Sánchez se declara ateo


Pedro Sánchez, primer aspirante a La Moncloa que se declara abiertamente "ateo"
https://www.elplural.com/2014/09/25/pedro-sanchez-primer-aspirante-a-la-moncloa-que-se-declara-abiertamente-ateo
El socialismo trata de llegar a un mundo justo,  donde los seres humanos nos desarrollemos plenamente y vivamos libre y fraternalmente. Pero lo hace partiendo de unas filosofías radicalmente ateas, lo mismo en su versión marxista que anarquista. Se basa en un materialismo  total, con lo que olvida algo tan fundamental como el elemento espiritual del ser humano. No tiene un fundamento último en el que apoyar su ética y su moral. De la religión ve solamente una jerarquía defensora de  un orden social totalmente injusto, no atiende a que todo el Evangelio empuja a vivir de una manera muy distinta, con unos valores muy cercanos al ideal socialista. Cristo y Santiago se expresaron a favor de los pobres con más fervor y más sentido de la justicia de lo que lo hicieron Marx y Engels con 20 siglos de retraso.
Cuando el hombre pretende construir un mundo sin Dios, construye un mundo inhumano.
Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta, que haga imposible el mal, la política se convierte en una “religión secular”, que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo.
No se da ninguna respuesta suficiente a las exigencias de justicia y de libertad cuando se deja de lado el problema de la muerte. Todos los muertos de la historia fueron engañados si solamente un difuso futuro traerá algún día la justicia sobre la tierra. No significa para ellos ninguna ventaja cuando se dice que han colaborado a la preparación de la liberación y que, por tanto, ya han entrado en ella. Realmente no han participado de ella, sino que han salido de la historia sin haber obtenido justicia. La medida de la injusticia en este caso sigue siendo infinitamente mayor que la medida de la justicia. Por este motivo, un pensador tan coherentemente marxista como Adorno ha dicho que, si aquí tiene que haber justicia, tendría que haber justicia también para los muertos. Una liberación que encuentra en la muerte su límite definitivo no es una liberación real. Sin una solución al problema de la muerte, todo lo demás resulta irreal y contradictorio.
Por eso la fe en la resurrección de los muertos es el punto a partir del cual se puede pensar en una justicia para la historia y puede llegar a ser razonable una lucha por la justicia
6 preguntas que Pedro Sánchez se debería de hacer.
1. Si no hay Dios, “las grandes preguntas” quedan sin ser respondidas. ¿Cómo respondemos a las siguientes interrogantes?:
¿Por qué hay algo en vez de nada? Esta pregunta fue preguntada por Aristóteles y Leibniz , sin embargo, con diferentes respuestas. Pero es una duda histórica.
¿Por qué hay vida inteligente y consciente en este planeta? ¿Hay algún significado para la vida? Si hay un significado, ¿Qué tipo de significado es y cómo es encontrado? ¿La historia humana guía a alguna parte o todo es en vano dado que la muerte es simplemente el final?
¿Cómo vienes al entendimiento del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, sin un indicador trascendente? Si esos conceptos son meras construcciones sociales, u opiniones humanas, ¿De quién es la opinión en la que confiamos para determinar lo que es bueno o malo, lo correcto o lo incorrecto?
Si estás contento con el ateísmo, ¿Cuáles circunstancias te servirían para hacerte abrir a otras respuestas?
2. Si rechazamos la existencia de Dios, quedamos con una crisis de significado. Así que, ¿Por qué no vemos a más ateos como Jean Paul Sartre, o Friedrich Nietzsche, o Michel Foucault?
Esos tres filósofos, que además abrazaron el ateísmo, reconocieron que en la ausencia de Dios, no había significado trascendente más allá de los propios intereses, placeres y opiniones de uno. Esta crisis de significado en el ateísmo es retratada en el libro de Sartre, Nausea.
Sin Dios, hay una crisis de significado, y estos tres pensadores, entre otros, nos muestran un mundo de simplemente cosas, lanzado al espacio y tiempo, yendo a ninguna parte, significando nada.
3. Cuando las personas han abrazado el ateísmo, los resultados históricos pueden ser horribles, tales como en los regímenes de Stalin, Mao y Pol Pot. ¿Quién vio la religión como el problema y trabajó para erradicarla? En otras palabras, ¿Qué grupo de acciones son consistentes con compromisos particulares de creencias?
Puede argumentarse que esos comportamientos — lo de los regímenes mencionados— son más consistentes con las implicaciones del ateísmo. Sin embargo, ¡estoy muy agradecido de que muchos de los ateos que conozco no viven las implicaciones de sus creencias fuera de ellos mismos como otros lo hicieron!
Puede argumentarse que las ideologías socio-políticas (de estas dictaduras) pueden ser muy bien el funcionamiento de un grupo particular de creencias , creencias que proponen el estado ideal como un estado ateo.
4. Si no hay Dios, los problemas del mal y el sufrimiento no son resueltos de ninguna manera. Así que, ¿Dónde está la esperanza de redención o el significado para aquellos que sufren?
El sufrimiento es tan trágico sin Dios, porque no hay esperanza de justicia definitiva o del sufrimiento siendo retratado con significado o trascendente, redentor o redimible.
En el ateísmo no hay Dios al que podamos tratar de culpar, pero tampoco hay un Dios al que buscar por fortaleza, significado trascendente o alivio. ¿Por qué buscaríamos el alivio al sufrimiento sin una moral objetiva fundamentada en un Dios de justicia?
5. Si no hay Dios, nosotros perdemos el estándar genuino por el cual criticamos a las religiones y a las personas religiosas. Así qué, ¿Cuál es la opinión que más importa?
¿Cuál será la voz escuchada? ¿De quién son los gustos y preferencias que serán honrados? A la larga, las opiniones y gustos humanos no tienen más peso que el que les damos, y de cualquier forma, ¿Quiénes somos nosotros para darles significado? ¿Quién es quién para decir que mentir, o hacer trampa, o el adulterio o el abuso infantil están mal, realmente mal? ¿De dónde vienen esos estándares?
Por supuesto, nuestras sociedades pueden hacer esas cosas “ilegales” e imponer penas o consecuencias para lo que no es aceptable socialmente, pero las culturas humanas tienen en diversas épocas, legalmente o socialmente, desacuerdos sobre todo, desde creer en Dios hasta creer que la tierra gira alrededor del sol; desde esclavitud hasta matrimonio interracial, desde poligamia hasta monogamia. Gustos humanos, leyes surgidas de la opinión y la cultura, difícilmente son árbitros de Verdad de los cuales podamos depender.
6. Si no hay Dios, nuestra existencia no tiene sentido. ¿Cómo explicamos los deseos y anhelos humanos de trascendencia?
¿Cómo explicamos incluso las preguntas humanas sobre significado y propósito, o incluso pensamientos internos como “por qué me siento vacío”?
¿Por qué tenemos hambre de lo espiritual y cómo explicamos esos anhelos si nada existe más allá del mundo material?