lunes, 7 de enero de 2013

Paulino Pérez Mendaña: Médico solidario


Centro de Salud Médico Paulino pérez Mendaña


Hace pocos días recordaba el aniversario de la muerte de Roser Puig y hoy me gustaría recordar a otro gran amigo: el médico Paulino Pérez Mendaña.

Este joven médico comprara casi tantos libros de Teología como de Medicina y era un asiduo participante de los congresos de teología. Per, eso sí, de los congresos de la Asociación Juan XXIII de Teólogos, porque el vivió el cristianismo como un camino para la construcción de un mundo verdaderamente humano.

Homilía en el entierro de Paulino Pérez Mendaña

Xaquín Campo Freire

1º Paulino fue un profundo creyente en Dios y no lo oculto nunca. En ese Dios que va incómodamente delante de nosotros, en las luces y también en las sombras, tirando de ti fuertemente.
La Biblia, la eucaristía, las comunidades de fe, fueron referentes fuertes de alimentación y, muchas veces, de desahogo para el, en las distintas etapas de su vida, como deja de manifiesto en tantos grupos.
Paulino ya había pasado por peligros reales y conscientes de muerte. Y su compañero fondo siempre fue el Padre, Dios, amoroso y tierno, que nos alienta con su espíritu, y que se nos reveló en Cristo metido en lo más profundo de nuestra humanidad. De esto soy testigo directo.
            “Mirad que amor tan grande nos tuvo El Padre, Para llamarnos Hijos de Dios ¡Pues lo somos! Y aún no se manifestó lo que seremos. ¡Lo veremos tal cual es!”. Hoy  el ya goza de esta visión.
Paulino fue siempre un hombre de esperanza. Y hoy nos despide en esa esperanza.

2º Los cristianos estamos muy afianzados en los mandamientos de la Ley de Moisés, en ese código ético-religioso que ya nos gustaría que se cumpliese en el mundo de cada época.
Pero la vida del cristiano está basada en las Bienaventuranzas, en los valores evangélicos que proclamó el Señor Jesús, en el sermón de la montaña.
Yo quisiera recorrerlas como las entendió Paulino en su vida real de cada día. Y le dejó la palabra a El.

1º “FELICES LOS POBRES DE ESPÍRITU PORQUE DE ELLOS SERÁ EL REINO DE LOS CIELOS”

Ejemplo: Llevaba tres meses en el paro. Empezaba a estar preocupado. Había que espabilar, pues las plazas ya escaseaban. En la oposición para su primer puesto de trabajo, ya como especialista radiólogo, en Gijon, Aviles o Luarca, entre varios opositores, la plaza se decantaba claramente a favor de el. La opositora que le seguía en la puntuación era una médica. Estaba embarazada. Miró para su vientre. Y sólo dijo. Me retiro. Muy pocos llegamos a saber, por casualidad, que aquel niño que venía, fue en su conciencia la causa de dejarle paso a su madre en la que el considero más necesitada que el.
 La familia poco dinero vais a recibir de el. Todo termina repartido. Paulino daba y se daba.

  “DICHOSOS LOS SUFRIDOS, LOS LUCHADORES, LOS QUE PONEN LA OTRA MEJILLA DE LA CARA…”

Fue cuando el cáncer. Estaba ya haciendo la especialidad. Tenía un amor. Y por amor renuncia al amor: “Mi amor, yo ahora sólo te puedo dar trabajos y sufrimientos y, aunque todo vaya bien, en cinco años no resolveré esto. Déjame. Haz tu vida. Tienes derecho a otra cosa. ¡Adiós, mi amor!”. Y fue inflexible a su determinación, por más que ella le hacía ver que lo  acompañaba en el dolor.

   “DICHOSOS LOS QUE LLORAN PORQUE ELLOS SERÁN CONSOLADOS”
Lo he visto llorar sin lágrimas muchas vece delante de las injusticias que percibía contra los pobres y los enfermos. Y le he visto lágrimas bien grandes cuando mataron a Ignacio Ellacuría, las mujeres, madre e hija, y los compañeros jesuitas de El Salvador. Había pocos días que estuviéramos con el, hablando personalmente en Madrid. También cuando enfermó y falleció Eugenio, el peluquero de Pontedeume. Y tantas otras veces. Paulino lloraba por todos. Tenía demasiado corazón, por eso se le terminó pronto.

4º “FELICES LOS QUE TIENEN SED Y HAMBRE DE QUE EL MUNDO SEA JUSTO”

Las injusticias le revolvían interiormente las entrañas y, como era tan entrañable, no pactaba nunca con la injusticia. Tenía mucha hambre y sed de justicia en el mundo. Por eso se apuntaba a todas: Mozambique, Chiapas, La Fonsagrada, sanidad etc.

No soportaba que se le hiciese volver al pobre anciano, que encima de tenerlo en ayunas hasta las 6 0 7 de la tarde, aún se les hacía esperar en Lugo o se les desviaba innecesariamente para el sector privado.
Con la injusticia nunca se caso. No era violento, pero empezaba a revolverse en su asiento y a soplar y ya se veía que aquello no le agradaba. Como era listo y superinformado, enseguida “las veía venir”

  “FELICES LOS MISERICORDIOSOS”, DE CORAZÓN SENCILLO

Tuvo muchas zancadillas. No voy a citar alguna que conozco bien. Su perdón estuvo desde el primer instante. Era un hombre sin rencor.
También lo he visto ir rápidamente  pedir disculpas sinceras cuando alguien se molestaba o le parecía a el que, estuviera algo fuerte o indelicado. Tenía ese señorío interior de quien pasa por la vida sirviendo a la bondad.

6º FELICES LOS LIMPIOS DE CORAZÓN

Sus ojos y su corazón destilaban limpieza esencial. Era un hombre sin doblez. Podías confiar.
No aceptaba excusas, cuando descubría situaciones de poco respeto en la sanidad por fallos en el secreto profesional.

  “DICHOSOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ

La paz que asienta sobre condiciones de justicia y de amor, empezando siempre a favor del débil.
No era amigo de escenas fuertes. Profesaba el diálogo sin fin, para entenderse. Los sindicalistas, las gerencias de los hospitales, la prensa, etc, son testigos de este su lema: Justos para que no haya motivos de conflictos

8º “DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS POR CAUSAS DE JUSTICIA”

Perdió siempre. Nunca llegaría al poder. Tampoco nunca lo quiso. Casi siempre se le ponía a prueba, incluso desde amigos más ambiciosos, que mucho se han aprovechado de su saber. El era cons-ciente, pero seguía siempre. Su rumbo estaba siempre más allá y sus metas, también.

“ESTAD ALEGRES Y CONTENTOS, PORQUE VUESTRA RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN EL CIELO”.

Y  este es hoy su trofeo, porque esta fue su fe y su utopía. Esta fue su línea de conducta.
Esta fue su vida.

¡Que suerte tener un Paulino en la familia, en Pontedeume, en Galicia, en el mundo y como amigo. Que cunda el ejemplo y nazcan muchos Paulinos.



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