domingo, 10 de mayo de 2015

Elección del nuevo obispo de Mondoñedo- Ferrol





 
El obispo Juan Antonio Martinez Camino, hasta hace poco Obispo Auxiliar de Rouco Varela, apunta como una de las opciones para ser nuevo Obispo de la Diocesis de Mondoñedo Ferrol. Asturiano de Pola de Siero y de 62 años
Veamos algunas de sus perlas:
 
"Las relaciones homosexuales son objetivamente desordenadas. Si es enfermedad o no, eso no es competencia de la Iglesia. Para eso están los médicos y los psiquiatras"

- Juan Antonio Martínez Camino

El cheque bebé promueve que los niños vengan al mundo sin un padre y una madre"

- Juan Antonio Martínez Camino

No deja de sorprender el humor de Santa Teresa ante graves dificultades. Cuando escribe al Rey, tras el secuestro de Juan de la Cruz y por causa de los malos modos que usa con las monjas, se referirá al fraile que anda tramando todo, diciendo: «Dicen le han hecho vicario provincial, y debe ser porque tiene más partes para hacer mártires que otros».
Y del nuncio Sega, que tantas y tan serias trabas estaba poniendo a la familia descalza, que empezaba a echar a andar, dirá: «Para personas perfectas, no podíamos desear cosa más a propósito que al señor nuncio, porque nos ha hecho merecer a todos».
 El sentido es que Dios parce que nos manda este nuncio (obispo) para que podamos merecer (es decir, santificarnos....).

Cabe recordar que el sector más conservador de la Conferencia Episcopal Española (CEE), representado por los obispos Demetrio Fernández (Córdoba), José Ignacio Munilla (San Sebastián), Juan Antonio Martínez Camino (obispo auxiliar de Madrid y portavoz de la CEE), con el respaldo del cardenal Rouco Varela, han logrado que, finalmente, el Vaticano procesase a Pagola, el cual estaba siendo acosado desde que en octubre de 2007 publicó su libro sobre Jesús de Nazaret.
 
En la historia de la Iglesia han habido situaciones delicadas que han debido ser corregidas y remediadas por la instalación de obispos que no fueron acogidos por la comunidad. En virtud de ello, en el siglo V,
 

Todavía quedan  personajes como José A. Martínez Camino, “jesuita”,  Cañizares, Fernando Sebastián y otros que son nombramientos que vienen de Juan Pablo II, que quieren ser más papistas que el Papa, que están dominados por una derecha política, obsesionados por la derecha política.

 En el campo de disputas y partidos enfrentados de nuestros pueblos, la iglesia sólo será signo de reconciliación y utopía evangélica si ofrece ejemplo verdadero de diálogo interior. Si no lo pueden hacer, si  los fieles se encuentran de tal forma divididos que resultan incapaces de escoger, desde el mensaje y ejemplo de Jesús, a sus pastores… esos “fieles” no son dignos de llamarse cristianos. Es evidente que, por ahora, los fieles cristianos no lo hacemos (no son capaces de escoger a nuestoros pastores), en parte porque no asumen su propia responsabilidad dialogal y el parte porque se lo impide en método actual (provisional, dictatorial) de nombramiento de pastores desde Roma, con consultas secretas que se prestan a sospechas y manipulaciones.
san Celestino, advertía:
«Y que nadie sea dado como obispo a quienes no le quieren o rechazan, no sea que los ciudadanos acaben despreciando, o incluso odiando, a un obispo no deseado, y se vuelvan menos religiosos de lo que conviene porque no se les permitió tener al que querían»
San Celestino I, Papa.
Se expresa así que, atendiendo al Bien Común de la Iglesia, el bien superior es la fe de la comunidad cristiana, por sobre cualquier otro interés.
“ Los apóstoles impusieron la norma de que varones aprobados les sucedieran en el ministerio con el consentimiento de toda la Comunidad”
( Carta de Clemente, tercer obispo de Roma).

– “Nadie sea dado como obispo a quienes no lo quieran. Búsquese el deseo y el consentimiento del clero, del pueblo y de los hombres públicos (ordinis)” (Papa Celestino I).

– “No se imponga al pueblo un obispo no deseado” (San Cipriano, obispo de Cartago, Carta 57.3.2).

– “Que se ordene como obispo a aquel que, siendo irreprochable, haya sido elegido por todo el pueblo” (San Hipólito, obispo de Roma).
Sí, urge rescatar una tradición extensa en la Iglesia:

Hecho 1,15-26: “Pedro reúne la comunidad (Iglesia) para presentar candidatos en reemplazo de Judas”, para suplir así el simbólico de “doce”.
Papa Clemente, tercer obispo de Roma (s.I):
“Los apóstoles impusieron la norma de que varones aprobados les sucedieran en el ministerio con el consentimiento de toda la comunidad (Iglesia)”

Cipriano de Cartago (s.III):
“Desde el principio de mi episcopado determiné no tomar ninguna resolución por mi cuenta, sin vuestro consejo y el consentimiento de mi pueblo”

Didaqué cap. 15.1 (s.I-III):

“Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros.
Papa Celestino I (s.IV): 

“Nadie sea dado como obispo... a quienes no lo quieran. Búsquese el deseo y el consentimiento del clero, del pueblo y de los hombres públicos (ordinis)”
San Hipólito obispo de Roma (s.IV-V):

“Que se ordene como obispo a aquel que, siendo irreprochable, haya sido elegido por todo el pueblo”.

Papa León el Grande (s.V): 
“Él que debe ser puesto a la cabeza de todos, debe ser elegido por todos” (Ep.14.4).

Decreto de Graciano (s.XI): 
“No se imponga ningún obispo a quienes no lo aceptan”.
Concilio de Trento:

“Acuérdense los obispos y demás Ordinarios de que son pastores y no verdugos, y que conviene que rijan a sus súbditos de tal forma que no se enseñoreen de ellos, sino que los amen como a hijos y hermanos”. (Sesión XIII, cap. 1, Sobre la Reforma).

O cambiamos entre tod@s la Iglesia Católica o contribuimos a que l@s poderos@s de este mundo se apropien como demiurgos de la imagen de Cristo (como siguen haciendo por medio de estructuras que no sirven a la humanidad: movimientos que legalizan la desigualdad, transnacionales que regularizan la piratería, terrorismo que legitima la represión), hasta destruir por nuestra inconsciencia la posibilidad futura de vida humana, incluso aunque haya human@s.
 
Tenemos misión y envío comunitario. Ojalá que nuestros obispos y el mismo papa utilicen los mecanismos exclusivos que han concentrado en sus manos para rebajarse promoviendo la dignidad del pueblo de Dios-a: sus capacidades y sus ministerios en comunidades que eligen a sus representantes. Dios-a ya nos ha elegido a tod@s en Cristo

Que no se le imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desee". "Aquel que debe presidir a todos debe ser elegido por todos". "No se debe ordenar obispo a nadie contra el deseo de los cristianos y sin haberles consultado expresamente al respecto".

El concilio de Calcedonia (año 451) se opuso a la ordenación de aquellos candidatos que no estuvieran vinculados a una comunidad, hasta el punto de declarar inválida esa ordenación. El obispo o sacerdote que dejaba de presidir una comunidad, volvía al estado laical.
A veces la elección era muy reñida, y se producían altercados si no se respetaba la voluntad del pueblo. Algo parecido sucede hoy, pero no porque la comunidad cristiana participe en la elección de los obispos, sino porque ésta se hace al margen suyo e incluso en contra de sus deseos

El problema radica, a mi juicio, en el sistema de nombramiento de los obispos. De ahí se derivan dos modelos de Iglesia: el jerárquico-patriarcal, que se sustenta en la elección de los obispos por el Papa sin intervención del pueblo cristiano, y el democrático-igualitario, que se basa en la elección de los dirigentes religiosos conforme al principio "un cristiano, una cristiana, un voto".

Una práctica acorde con la tradición de la Iglesia, que tiene su fundamento teológico en la dimensión comunitaria del cristianismo y que está en sintonía con los procesos electorales de las sociedades democráticas. Se me objetará que la Iglesia es de institución divina. Aun en ese supuesto, que es mucho suponer, no entiendo por qué la democracia tenga que ser contraria a la voluntad divina ni por qué el Papa y los obispos la defienden en la sociedad y no la practican en la Iglesia. ¿Cómo Dios puede querer la elección democrática de los gobernantes a nivel político y oponerse a ella en la comunidad cristiana?

 
Comparto el interesante texto tomado de Xabier Pikaza
 Sistema libertad Iglesia
Editorial Trotta

SOBRE LA TRANSPARENCIA EN LA IGLESIA
 

El texto clave sobre el tema lo ha fijado Jn 15, 15 (cf. también Mt 11, 25-28). donde Jesús dice: ‒ No os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. ‒ Os llamo amigos, porque os he comunicado todo lo que me ha dicho mi Padre.
Éste pasaje distingue dos “estilos” de vida, dos formas de gobierno:
1. Hay un gobierno del poder, fundado en el secreto: Los señores saben, y en virtud de su saber más alto se imponen sobre los siervos-esclavos, que no saben, no piensan (hacen lo que les mandan, con la “virtud” de la falsa obediencia). En esa línea van todas las sociedades secretas
2- Hay una autoridad la verdad y el amor, que se centra en la comunicación de aquellos que saben y comparten saber y vida, superando de esa forma la lógica del secreto, fundada en la división entre aquellos que saben (y se imponen) y aquellos que no saben…
Ciertamente, la Iglesia ha de ser comunión en la verdad, propia de amigos que saben y así comparten la autoridad, que no es poder de mando, sino principio de diálogo creador. Hay, pues, dos estilos de "mando":
-- Hay un estilo fundado en el secreto, donde unos sabios superiores mandan sobre los demás, desde arriba (y han de hacerlo bien, sin dar cuentas a la base de aquello que piensan y hacen). En esa línea, la virtud de la bases obediencia, sin preguntar, sin saber... Este es un estilo que puede ser eficaz en ciertos planos políticos y militares, pero que es dictatorial, no es cristiano ni verdaderamente humano (aunque la Iglesia lo haya asumido muchas veces y lo haya presentado como Cristiano).
‒ Hay un estilo cristiano de autoridad, que no es mando desde arriba, con secreto, sino experiencia de comunicación, pues todo se dice y comparte, sin secretos. Ese es el camino que traza este evangelio, Jn 15, 15, uno de los textos más poderosos de la historia cristiana y de la sabiduría universal. Jesús, la autoridad suprema, renuncia a su condición de sabio superior, pues dice todo, todo lo enseña, muestra su secreto a los amigos (un secreto que deja así de ser secreto, para convertirse en palabra compartida).
La esencia del poder dominador es el "secreto", que el jefe sepa y los demás no sepan, que se sometan y obedezcan. Pues bien, Jesús ha superado ese poder, convirtiendo a su iglesia (a la comunidad de los hombres) en espacio de amistad, donde todos saben, todos asumen sus responsabilidades en comunión. Así lo indicaré, presentando siete tesis.

La autoridad cristiana.

Dios es comunicación o revelación, es decir, transparencia. Podemos llamarle amor, valor, dignidad… y es todo eso. Pero en su realidad última, como dice el evangelio y como ha puesto de relieve toda la verdadera teología, desde San Pablo hasta el Vaticano II (Dei Verbum), Dios es aquel que se ha revelado y se revela en amor, sin secretos manipuladores (Dios es auto-revelación, auto-manifestación). Creer en Dios es creer en la Palabra (en la comunicación).

La comunicación de Dios es amorosa, como sabe Jn 15, 14: “Sois mis amigos si hacéis lo que os mando”, es decir, que os améis unos a otros. Éste es el único mandato, la única verdad: podéis amaros, quiero que os améis. En esta línea, podemos Dios es autoridad de de verdad, esto es, principio y voluntad de amor: poder amarse. Quien cree en el amor que se comunica cree en Dios (aunque no le llame con ese nombre); quien dice creer en Dios, pero no cree en la comunicación amorosa, quien se impone sobre los demás con secretos se engaña a sí mismo, no cree en Dios (cf. 1 Jn 4, 20).

La Iglesia es (=ha de ser) espacio de comunicación, de verdad en el amor. Por eso os llamo amigos, porque no os he ocultado nada, sino que lo he compartido todo con vosotros (Jn 15, 15).

La Iglesia corre el riesgo de volverse dictadura sacral. La iglesia ha dicho casi siempre que la comunidad es lo primero y que el Espíritu de Cristo se expresa en el amor liberador y el diálogo de todos los creyentes. Pero ha colocado a veces a unos hombres especiales por encima de ese diálogo, dándoles palabra especial de inmunidad sagrada, como si supieran de antemano o desde arriba aquello que conviene a los demás, para dirigirles, conforme a un modelo de dictadura sagrada. Una iglesia que actúa de esa forma afirma con su vida que no acepta la Vida de un Dios que es comunión personal, ni la Verdad como gracia compartida, ni el Diálogo de amor sin imposiciones previas: ella quiere asegurarse bien, imponiendo desde sí misma (=desde sus jerarcas) una verdad previa que se expresa como dictadura social y/o sacral (¡para bien de los subordinados!). Pues bien, en contra de eso, el evangelio ofrece una comunicación igualitaria y gratuita, donde la misma comunidad dialogal es presencia de Dios, autoridad suprema.
 

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